Gaïa: Cultura y Sociedad

Ir abajo

Gaïa: Cultura y Sociedad

Mensaje  chanito1mil el Dom Dic 06, 2009 9:29 pm

ETNIAS
Aún sin estar completamente segura de su número real, la Universidad de Lucrecio ha clasificado más de docientas etnias diferentes sólo en el Viejo Continente. No obstante, para hacer más simple su distinción, se ha diferenciado entre nueve grupos principales, dentro de los que se engloban la mayoría de las demás. Naturalmente, sólo son imágenes arquetípicas de sus rasgos étnicos que no responden necesariamente a la realidad; por ejemplo, muchos ryuan pueden ser enormes mastodontes de la misma forma que hay nórdicos pequeños y de complexión endeble.

Asher: Se denomina asher al principal grupo étnico de las zonas centrales del Viejo Continente. Físicamente se caracterizan por una consitución esbelta, facciones bien formadas y ojos marrones o grises. Pueden tener cualquier color de pelo, pero las tonalidades oscuras, como moreno o castaño, son las más habituales. Se podría decir que son los habitantes originales de la zona central de Gaïa, aunque también se encuentran extendidos por otros lugares más lejanos.

Aion: Los aionenses son el segundo grupo étnico más extendido de los territorios centrales de Abel. Suelen ser ligeramente más altos y estilizados que los asher, pero mantienen una constitución atlética similar. Sus facciones tienden a ser finas, tienen el color de pelo y ojos claros, y un elevado porcentaje tiende a ser rubio o con los iris azules. La creencia popular es que los aionenses son los descendientes de los pobladores originales del imperio de Sólomon.

Tayahar: El pueblo tayahar lo compone la mayoría de personas que viven en las tierras de Al Enneth, aunque muchos de ellos se han extendido hasta zonas alejadas, como Dwänholf. Su característica racial más apreciable es el color de su piel, ligeramente oscura y bruñida como el metal. Por lo general su pelo es de color apagado, siendo el castaño y el negro los más habituales. Sus ojos pueden tener cualquier color, incluso tonos claros. Se cree que son originarios de las zonas desérticas de Kushistán y Salazar, aunque es imposible determinar sus raíces exactas.

Zínner: Aunque la gente tiende a pensar que el pueblo zínner está compuesto sólo por los Les Zigeuner, en realidad esta etnia engloba a muchas más personas. Considerados habitualmente nómadas, los zínner se han extendido por toda la región norte y central del Viejo Continente. Dado que suelen estar en continuo movimiento, es difícil fijar sus orígenes, pero todo parece indicar que deben de pertenecer al noreste del Viejo Continente.

Ryuan: También conocidos como el pueblo de Varja, este pueblo se extiende principalmente por las islas orientales, aunque también hay un numeroso grupo viviendo en Phaion Eien Seimon. Se caracterizan por sus ojos almendrados, su piel ligeramente dorada y por su pelo, siempre de color negro. Tienden a ser de escasa estatura y tampoco suelen tener demasiada corpulencia. Las raíces de los ryuan se encuentran en los nativos de Varja, que durante varios miles de años vivieron en la isla con una mínima interferencia de otros pueblos. Por eso, es fácil afirmar que es una de las etnias que ha permanecido menos alterada a lo largo de la historia.

Norne: Los norne son los principales habitantes de las regiones nórdicas, los cuales se caracterizan por su corpulencia, sus rasgos adustos, sus revueltos cabellos rubios o pelirrojos y la tonalidad pálida de su piel. Comparten las mismas raíces culturales y hay quienes los llaman la Casta de Holst. Son los habitantes originarios del Pico del Mundo, desde donde se extendieron a otras tierras.

Vildian: Los vildianos ocupan principalmente la franja entre los territorios de Al Enneth y el corazón del Imperio. La mayoría de ellos tienen una complexión media pero fornida, aunque no son demasiado altos. Su piel es ligeramente morena, y el color de su pelo tiene una gran variedad, pero se sitúa más comúnmente entre el castaño y el negro.

Daevar: Los daevar son el grupo étnico más inusial de Gaïa. Tienen la piel muy morena y el pelo completamente blanco, una característica que los hace destacar especialmente sobre otros pueblos. Poseen una constitución atlética y estilizada, facciones finas y ojos oscuros. No son muy numerosos, pero por regla general, la mayoría se encuentra en la zona central del Viejo Continente, principalmente en Togarini. El origen de los daevar es bastante enigmático, pero se sospecha que, al igual que los aionenses, provienen de un grupo diferente de pobladores del antiguo imperio de Sólomon.

Kwa: Más que un solo grupo étnico, los kwa son el árbol del que nacen más de un centenar de grupos minoritarios. Se distinguen por tener la piel y el pelo completamente negros, una característica única en Gaïa. Físicamente suelen ser grandes y corpulentos, y son con diferencia los individuos más altos del mundo. Sus raíces se encuentran en la zona sureste del Viejo Continente, desde donde se han extendido por multitud de países de dichos territorios.

Celsus: Un grupo étnico originario de los lluviosos bosques de Alberia. Se trata de individuos de piel pálida, pelo y ojos claros y robusta constitución. Teóricamente descienden de los habitantes de un antiguo reino que se encontraba en uno de los continentes perdidos, desde donde llegaron hace más de mil quinientos años.



IDIOMAS
A lo largo de los siglos, en Gaïa se han desarrollado multitud de interesantes lenguajes. De hecho, pese al claro predominio del latín como lengua oficial del Imperio, cada cultura con una personalidad propia y marcada posee al menos uno o dos idiomas. De ese modo, no es de extrañar que en las Tierras de Al Enneth se hable el jashú, o que en la isla de Varja nunca haya dejado de usarse alguna de las dos vertientes del yamato.
Por lo general, un personaje conocerá inicialmente los idiomas propios de su país natal dentro de lo que su inteligencia le permita. Naturalmente, siempre cabe la posibilidad de que domine algún otro, si es capaz de justificar debidamente su aprendizaje.

Latín: Sin duda, el latín es el idioma más extendido de Gaïa, pues más de la mitad de sus habitantes lo usan como lengua principal. Es simple pero culto, tanto en su forma oral como escrita, lo que da pie a multitud de dialectos; en la actualidad, los lingüistas han encontrado más de docientas variedades. Tienen sus orígenes en la lengua del ancestral imperio de Sólomon, aunque es mucho más coloquial y se ha simplificado con el paso de los años.

Arkes: Idioma de origen nórdico, que encuentra sus orígenes varios siglos antes del nacimiento de Holst. Es muy brusco y ruidoso, y es habitual que requiera alzar la voz para diferenciar una palabra de otra. Es posible que tenga una fuerte influencia del lenguaje de los Jayán, que convivieron con los nórdicos siglos atrás. Su versión escrita es muy rudimentaria, y permite una pobre literatura.

Hermital: Pese a que tiene algunas palabras similares al arkes, el hermital es un idioma con una raíz radicalmente distinta. Mucho más complejo y elaborado, cada palabra tiene multitud de terminaciones que le dan significado. Su versión escrita es terriblemente compleja y larga, ya que supone el aprendizaje de más de diez simbologías distintas por cada denominación. Un libro escrito en Hermital podría perfectamente ocupar cuatro veces más que su equivalente en latín.

Tarazv: Un viejo dialecto derivado de un código pirata que usaban los marinos en la Costa de Pelegrí. Se caracteriza por combinar sonidos con gestos. No tiene versión escrita.

Ailish: Se trata de un idioma claro y bien estructurado que se desarrolló en los bosques de Alberia hace algo más de mil años. Es una lengua extremadamente culta, que toma cierta influencia de los lenguajes élficos. Su alfabeto está compuesto por runas, cada una de las cuales representa el nombre de un tipo diferente de espíritu.

Ogashima: Extraña mezcla coloquial entre el yamato y el latín, cuya utilización lo ha convertido en un lenguaje por derecho propio. Usa una combinación simplificada de ambos formatos de escritura.

Jashú: El segundo idioma más hablando en Gaïa, el jashú, se caracteriza por su musicalidad y la rápida sucesión de fonemas de su forma oral. Según afirman los seguidores de Jihamath, es la lengua de los ángeles que le fue conferida a El Eyad para interpretar el Libro del Destino. Tiene cierto parecido fonético con la lengua de los Ebudan, aunque sus formas escritas son radicalmente diferentes.

Kannawa: El kannawa es el idioma más extendido de Nanwe, Es muy arcaico y su fonética está llena de sonidos gesticulares y chasquidos, extremadamente difícil de imitar para alguien que no lo haya practicado desde niño.

Sheeham: Lengua con multitud de dialectos, hablada por los nativos de las sabanas. Pese a su escasa complejidad, tiene una estructura gramatical muy avanzada. Es, posiblemente, el único lenguaje escrito que combina los colores de las letras para expresar términos diferentes. No posee el más mínimo parecido con ninguna otra lengua conocida.

Irula: Llamada la "lengua del conocimiento", irula es el complejo idioma que usan los sabios de Baho. Tiene varios alfabetos y formatos de escritura, que hace que tanto hablarlo como escribirlo sea muy difícil. Se cree que deriva de la unión del jashú con la lengua de los Devas, aunque en la actualidad no parece guardar ninguna relación con éstas.

Kola: Conocido generalmente como el "idioma de la fuerza", es una versión simplificada del irula, aunque fonéticamente suenan de un modo muy diferente. No posee versión escrita.

Yamato: Con más de cinco mil años de historia, el yamato es el idioma más antiguo del hombre que aún sigue hablándose. Nació en la isla de Varja y desde sus orígenes ha experimentado numerosos cambios, tanto fonéticos como léxicos. Tiene enormes influencias de la lengua Daimah, tantas que incluso podría llegarse a considerar uno de sus dialectos. Es un idioma muy estructurado, con unas reglas muy fijas. Resulta fácil de hablar, pero su versión escrita es muy compleja, pues cada palabra se representa con una grafía diferente.

Yamato shun: Un dialecto simplificado del yamato, cuyos cambios son tan notables que los lingüistas lo consideran prácticamente una lengua diferente. Oralmente ambos conservan una gran similitud, pero las reglas escritas del yamato shun son del todo diferentes, al primar la simpleza y la unificación de símbolos.



VIDA Y SOCIEDAD
Si por algo se caracteriza el Viejo Continente es por la enorme variedad de culturas que ha visto nacer y morir. Cada una de ellas ha puesto su propio grano de arena en la enorme amalgama de países y sociedades que pueblan hoy en día Gaïa y que le otorgan variedad y color. Pese a que cada uno de los territorios tiene sus propia cultura y tradiciones, existen ciertos aspectos generales que, en mayor o menor medida, se repiten en casi todos ellos.

Gobierno
Teniendo en cuenta que durante los últimos siete siglos la mayoría del mundo conocido ha estado bajo un solo poder político, el Sacro Santo Imperio, no es de extrañar que casi todo Gaïa tenga una estructura gubernativa similar. Hasta hace poco los países se consideraban potencias supeditadas al control de Abel, aunque gozaban de una libertad casi absoluta en materia ejecutiva y legislativa. A todos los efectos, el Imperio se limitaba a supervisar el rumbo de la política global y a resolver conflictos entre los distintos Estados. Ello era posible gracias a dos instrumentos: el Alto Senado, una cámara de decisiones en la que se reunían los principales dirigentes de Gaïa, y la figura de los cuatro Señores de la Guerra, los máximos generales imperiales. Pese a todo, la gran independencia de muchos países permitió la aparición de modelos políticos realmente inusuales, como la Orden Ilustrada de Ilmora, el Consejo Comercial de Arlan o la Asamblea de Mercaderes en Phaion, una corporación privada que controla el país.

Sin embargo, todo eso ha cambiado en la actualidad. Ahora mismo, tras la fragmentación del Imperio, la mayoría de principados se han vuelto independientes o se han agrupado formando alianzas en contra de Abel. Irónicamente, salvo raras excepciones como Togarini o Goldar, todos conservan la misma estructura gubernativa que han mantenido durante los últimos siglos.

Por regla general, en todos los países siempre existe alguien en la cúspide del poder, ya sea un monarca, un príncipe o un individuo con un título similar. Este tiene potestad sobre todo su territorio y es el encargado tanto de dictar las leyes como de encauzar el rumbo de su país. Dependiendo del lugar, puede estar solo en el poder o respaldado por un consejo de aristócratas que secundan sus decisiones. En cualquier caso, inmediatamente debajo de él se encuentra la alta nobleza, quienes se comportan como pequeños monarcas dentro de los territorios que tienen asignados. Hay lugares en los que su autoridad es tal que el príncipe no puede más que solicitar su apoyo en lugar de exigirlo.

Otro modelo político de aparición más reciente es el gobierno consensuado. En él, el poder lo ostenta un órgano gubernativo que llega a sus decisiones por votación conjunta. En estos casos, los miembros de dicho consejo pueden ser elegidos por una minoría elitista, como en Gabriel, o incluso por votación popular, como en Ilmora.

La clase alta
Dentro de la estructura de la sociedad de Gaïa hay que hablar generalmente de dos estratos distintos dependiendo de la posición y los privilegios. El primero de ellos es conocido como clase alta, aquella que recoge a todas lsa personas que ostentan una condición de favor sobre la gente normal o "plebeyos". Es la clase dirigente, los individuos que se ocupan de mandar sobre los demás. Pero incluso en este grupo, es posible encontrar una amplia diferenciación de categorías.

En primer lugar, en lo más alto del escalafón social se encuentra la llamada alta nobleza, las personas más poderosas de un país. Habitualmente están emparentadas de algún modo con las familias reales o pertenecen a una de las casas principales de la nación. Por lo general, sus títulos van acompañados de verdadero poder político, importantes posesiones e incluso pequeños ejércitos personales. Por todo ello, disfrutan de enormes fortunas y su voz se hace oír dentro de sus fronteras.

Inmediatamente por debajo de estos se encuentra la baja nobleza, la clase más extendida de aristocracia. Dentro de este grupo hay un considerable número de individuos, desde importantes condes o barones hasta pequeños senescales o marqueces. Al contrario de lo que ocurre en el caso anterior, no tienen por qué tener necesariamente grandes posesiones ni riquezas; incluso muchos de ellos no son más que personas normales que han heredado de sus antecesores poco más que un título. De todas formas, lo habitual es que sí tengan algunas haciendas, como una mansión o un pequeño castillo, y controlen los poblados cercanos a sus tierras bajo la supervisión de la alta nobleza.

Para acabar, es necesario hablar de una nueva clase social que ha surgido en varios países durante los últimos siglos, pero que no ha tardado en adquirir un poder que, en muchas ocasiones, rivaliza o incluso supera a los nobles más importantes: la alta burguesía. Se trata de comerciantes y mercaderes cuya desigual capacidad adquisitiva los ha convertido en personas extremadamente poderosas e influyentes. Muchas veces controlan bancos, el transporte de mercancías o incluso la manufactura, lo que a fin de cuentas, es la verdadera economía de un país. Por todo, hay ciertas desavenencias entre la aristocracia y los gentiles, pues los primeros detestan a menudo la influencia que tienen "meras personas" del populacho. De cualquier forma, lo cierto es que muchos burgueses han adquirido títulos nobiliarios comprándolos o mediante bodas acordadas; así, la línea que separa ambas clases es cada vez más difusa.

Las otras clases
Los estratos sociales conocidos como clase media y clase baja incluyen a más del noventa y ocho por ciento de los habitantes de Gaïa (aunque hay quien asegura que el porcentaje es incluso más grande). Se trata del conjunto de personas comunes que pueblan el mundo, todos aquellos individuos que carecen de títulos o descomunales fortunas. Nominalmente llamados plebeyos por la nobleza, estos hombres libres ocupan multitud de funciones en la sociedad.

Habitualmente, en la base de toda la estructura social se encuentran los ganaderos y los campesinos, las personas que se ganan la vida trabajando en el campo y cuidando animales. Su condición puede ser muy diferente dependiendo de si poseen o no las tierras que cultivan y los animales de los que se ocupan. Normalmente en la gran mayoría de territorios no son los propietarios, sino que lo hacen por encargo de algunos de los nobles locales. Por el contrario hay otros lugares, como Helenia o Baho, en los que cada persona posee la tierra que labra. Tradicionalmente, hay principados en los que existe un lazo de servidumbre entre el trabajador y su señor. Aún sin ser propiamente esclavos, pues conservan su libertad, están supeditados completamente a la voluntad de la nobleza.

A continuación están los artesanos y trabajadores de las ciudades, los cuales, ya por cuenta propia o para algún rico burgués, se dedican a elaborar toda clase de productos. Pese a que son generalmente bien considerados, hay países con un alto nivel de industrialización en los que trabajan de sol a sol por una verdadera miseria. Dentro de este grupo existe una enorme variedad de individuos, que pueden ocuparse de innumerables labores.

Finalmente, en el punto más alto de la clase media están los comerciantes y mercaderes, quienes reciben a veces el nombre de burguesía. Son personas que tienen sus propios negocios, y a veces se unen formando gremios o grandes empresas.

Vida en las ciudades
Las ciudades en Gaïa son por lo general lugares bulliciosos, llenos de actividad y colorido. Cuanto más próspero es el Estado en el que se asientan, más populosas son sus urbes y menor la vida en los campos. Claros ejemplos de ello serían lugares como Arkángel y Du´Lucart, que a lo largo de los años han experimentado un espectacular aumento demográfico, impulsado por la afluencia de inmigrantes atraídos por la perspectiva de un buen futuro.

En ellas existen a menudo clazadas pavimentadas, escuelas, grandes mercados y una interminable afluencia de productos que permiten a los compradores encontrar cualquier cosa que estén buscando. También ofrecen cierta seguridad a sus moradores, que dejan de preocuparse por el pillaje, las tormentas o el desbordamiento de los ríos. Sin embargo, el verdadero motivo por el que las personas viven en las ciudades es la facilidad para encontrar trabajo y ganarse la vida. No son pocos los que sueñan con hacerse de una fortuna gracias a un buen golpe de suerte.

El control de las ciudades recae en un organismo de gobierno, nombrado comúnmente por los príncipes o la alta nobleza, y que recibe diferentes nombres (cabildo, ayuntamiento, alcaldía o burgomaestrazgo). Uno u otro, sus funciones son las mismas: asegurar un orden en las obras, controlar la delincuencia y la milicia, obtener los fondos para pagar a los funcionarios necesarios para el ejercicio del Gobierno y dar los permisos necesarios para ejercer actividades en el interior de las ciudades.

Vida en el campo
La vida cotidiana en los ámbitos rurales de Gaïa se caracteriza por tres principios: trabajo, sentido práctico y supervivencia. Sin ellos, la mayoría de pueblos no serían capaces de seguir adelante.

Pese a todo, en realidad el día a día en el campo es bastante monótono. Los campesinos trabajan de sol a sol, pues dependen de ello para subsistir y, cuando llega el tiempo de la cosecha, se afanan por recolectar lo que han cultivado con el sudor de su frente. De igual forma, los ganaderos tratan de sacar provecho a los escasos meses de calor mientras llevan a pastar a sus animales. Tras eso comienzan a prepararse para el invierno, reparando sus cabañas, habilitando los caminos y dejando listos los graneros para la llegada de los fríos meses invernales. Y así, el ciclo continúa inalterable año tras año.

En la mayoría de países, los campesinos son considerados casi como un bien nacional, ya que proveen de materias primas y alimentos a todos los estratos sociales que, pese a ser considerados superiores, dependen directamente del trabajo de los labradores, ganaderos, leñadores y demás gentes del campo. En consecuencia, los nobles locales se aseguran de cuidarlos y darles el apoyo necesario, ya que a fin de cuentas, dependen de ellos en más de un aspecto. A cambio, los campesinos deben pagar los impuestos y trabajar en aquellas obras que deban acometerse para bien común.

Educación y aprendizaje
Al igual que hay grandes diferencias en la cultura y la tradición de cada nación, las desigualdades en materia educativa son notables en todo el Viejo Continente. Lo más común es que cada niño aprenda directamente de sus padres todo lo necesario para vivir, los trucos de su oficio o, si tiene suerte, incluso a leer y escribir. Y si carece de ellos, aún le queda la experiencia y la práctica diaria.

De todos modos, pese a que no existe nada parecido a la enseñanza obligatoria, lo cierto es que una gran cantidad de principados occidentales llevan años creando escuelas públicas, subvencionadas por las arcas imperiales, para que cualquier familia pueda inscribir a sus hijos. En estos colegios se enseñan sólo conocimientos básicos, como matemáticas, lenguaje y algo de historia, pero ya es mucho más de lo que años atrás tuvieron sus familias. Tristemente, aún hay muchos sitios en los que la educación se ve como una pérdida de tiempo que aparta el interés de los niños de lo que realmente debería importarles: el trabajo.

En algunos principados donde la nobleza o la burguesía tienen un estatus muy superior, como Gabriel o Arlan, lo habitual es que las familias importantes contraten instructores privados para sus hijos. Estos maestros particulares están muy valorados, y las principales casas aristocráticas se pelean por conseguir a los mejores. A veces, si quieren que sus hijos reciban una educación de mayor prestigio, estas familias los envían hasta Ilmora o a la Gran Universidad de Lucrecio, pues incrementa enormemente su reputación.

Las universidades en Gaïa, o centros superiores de enseñanza, son sin duda las instituciones educativas más importantes. Aún son muy raras y pocos los principados que tienen una (de hecho, hay un total de diez universidades en todo el Viejo Continente). En ellas se reúnen tanto los mejores estudiantes (gracias a una subvención) como los miembros de las familias más ricas, formando una verdadera elite social. Cada una permite especializarse en diversas carreras, aunque el mero hecho de licenciarse en cualquiera de ellas representa de por sí un enorme prestigio.
avatar
chanito1mil
GRAN TIRANO
GRAN TIRANO

Mensajes : 89
Fecha de inscripción : 02/12/2009

Ver perfil de usuario http://roleros.espanaforo.com

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.