Cosmologia de kult

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Cosmologia de kult

Mensaje  chanito1mil el Vie Feb 03, 2012 6:35 pm


Al principio sólo existía el Demiurgo y, para ayudarle en la ingente tarea de la Creación del Universo, creó a los diez Arcontes, que le servirían fielmente, a partir de su misma carne y mente. Estos diez Arcontes no son entidades en el sentido estricto de la palabra, sino que personifican principios o ideas, si bien se les debe tratar como individuos a efectos de ser aprehendidos por la lógica humana. Sus nombres son:

Keter: El Regidor. Personifica al gobernante divino, el que rige en nombre de los dioses.

Binah: La Madonna Negra. Representa el poder de la familia, el parentesco y el grupo sobre el individuo.

Geburah: El Juez. Personifica la justicia implacable, la ley sin compasión construida sobre el principio del ojo por ojo.

Tifaret: La Araña Tejedora. Representa el poder de la tecnología, el arte y los medios de comunicación, que forman una telaraña de la que ella es el centro, la araña.

Netzaj: El Vencedor. Personifica la guerra, el conflicto y la competitividad.

Malkut: La Rebelde. Representaba la prisión misma de la Humanidad, el encarcelamiento de nuestros cuerpos en la ilusión. Ahora lucha por liberarnos.

Jokmah: El Patriarca. Personifica la religión y el dominio terrenal de los dioses, el poder de la iglesia sobre los asuntos mundanos.

Hod: El castigador. Representa el castigo implacable, la despiadada ejecución de la justicia.

Jesed: La ayuda. Personifica la ayuda y la compasión, el perdón divino.

Yesod: El Fundador. Representa la explotación implacable del prójimo.

La mera existencia del Demiurgo y los Arcontes causó la creación de sus sombras oscuras. A partir del primero apareció Astarot, Señor del Infierno, y los diez Arcontes tuvieron su reflejo en los Ángeles de la Muerte, cuyos nombres son:

Taumiel: El Regidor Injusto. Personifica al despotismo, es un usurpador que reprime toda resistencia y elimina sin piedad alguna a sus oponentes. Es la sombra distorsionada de Keter.

Chagidiel: El Patriarca Ensangrentado. Representa el incesto, el ataque de los padres a los hijos. Es la sombra oscura de Jokmah.

Satariel: La Madre Devastadora. Personifica al caos primigenio, la madre devoradora que se come a sus hijos y crea la muerte y el holocausto. Es la sombra pervertida de Binah.

Gamichicot: El Falso Salvador. Representa el hambre que nos paraliza y nos hace ser inhumanos, los alimentos envenenados y la ayuda inservible. Es la sombra distorsionada de Jesed.

Golab: El Torturador. Personifica la tortura que hace sufrir a la gente por placer, sin tratar de instruir ni castigar. Es la sombra oscura de Geburah.

Togarini: El Protector de los Nigromantes. Representa la muerte, pero no la muerte liberadora, sino la muerte de ser capturado en la carne pútrida. Es la sombra pervertida de Tifaret.

Hareb-Serap: El Cuervo de los Campos de Batalla. Personifica la batalla sin sentido ni vencedor, en la que al final todos yacen muertos en el campo de batalla. Es la sombra distorsionada de Netzaj.

Samael: El Vengador. Representa la venganza ciega, la vendetta que destruye tan al vengador como a su víctima. Es la imagen oscura de Hod.

Gamaliel: La Sexualidad Pervertida. Representa la sexualidad destructiva en contraposición a la sexualidad creadora. Es la sombra pervertida de Yesod.

Nahemot: El Mundo Profanado. Personifica la apatía y la indiferencia que nos inmovilizan y nos ciegan. Es la sombra distorsionada de Malkut.

De los diez Arcontes, Jokmah, Hod Jesod y Jesed han sido destruidos o han desaparecido en el fragor de sus luchas internas. Sus puestos han sido rápidamente ocupados por sus hermanos o por algún Ángel de la Muerte.

Existen algunas versiones apócrifas de la creación de nuestra Realidad que sugieren que Astarot fue el primero en existir y que el Demiurgo surgió como su sombra de luz. Diferentes versiones para narrar una misma historia. ¿Quién sabe si son ciertas o no? Lo que sí se sabe con certeza es que, a petición de los Arcontes, el Demiurgo creó a los Humanos dotándoles con poderes divinos para ayudarle en su Creación. Pronto, los Arcontes emplearon a los Humanos para engrandecer sus propios palacios y en sus propios asuntos egoístas al considerarse superiores a sus hermanos pequeños, que eran los favoritos del Creador.

Cuando el Demiurgo vio esta desvergüenza, dotó a los Humanos de mayor poder para eliminar las diferencias que existían con los Arcontes y que todos pudiésemos servirle en unidad y cooperación. Ante esto, el orgullo herido de los Arcontes se transformó en ira y tramaron venganza contra la recién nacida Humanidad. Cuando la construcción de Metrópolis tocó a su fin los Arcontes buscaron a Astarot, el Gemelo Oscuro del Demiurgo, que realizó un rito impío de sangre que exigió el sacrificio de su dedo anular. De él surgió la Tentadora, que atrapó al Demiurgo en sus redes de seducción y nubló su juicio divino con bonitas palabras y dulces mentiras. Consiguió que olvidase su propia Creación y le convenció de que la Humanidad le había dado la espalda.

Con cólera divina, nos despojó de nuestros poderes y nos encerró en la cárcel que desde ese día llamamos Elíseo. Seréis ciegos a la verdad y solo veréis lo falso, vuestros poderes tienen por grilletes a vuestras almas gemelas, y nunca más formarán parte vuestra. Así fue como el Demiurgo prosiguió su camino, confió en los Arcontes, que no se atrevían a mirar a los ojos a su Señor, y se nos privó de nuestra inmortalidad. Siendo más exactos, nuestro inmerecido castigo fue aún más cruel: viviríamos vida tras vida sin recordar nada de las anteriores al ser borrados nuestros recuerdos en la Muerte. Al cabo del tiempo, la Tentadora abandonó al Demiurgo y éste pudo contemplar el estado en el que estaba su Creación y quiénes habían sido sus verdaderos manipuladores. Pero, debilitado por las maquinaciones de los Arcontes, se vio obligado a fingir que también él odiaba a la Humanidad. Así, la noche de Navidad de 1942, el Demiurgo dejó Metrópolis y se fue al Elíseo. Los Arcontes se alegraron en un primer momento pero, al ver el pobre estado en el que estaba la Ilusión, que era lo único que impedía a la Humanidad recuperar de nuevo su divinidad, temblaron de miedo y aumentaron su presión sobre el Hombre.

Astarot, creyendo muerto a su gemelo y sabiendo que, sin el uno, el otro no puede existir, buscó al Demiurgo por toda la Realidad, pero fue incapaz de encontrarlo. La tumba que espera la muerte del Creador tiene un implacable Guardián en su entrada, por lo que nadie ha podido comprobar si los restos del Demiurgo descansan allí o no. Sin embargo, existen ciertos signos que nos indican que el Creador de nuestra Realidad aún se encuentra vivo y planeando en las sombras recuperar su antiguo y aun vacío trono. Ahora se acerca el Ciclo Final. Cuando la Humanidad encuentre las siete llaves que nos liberarán de nuestros grilletes, recuperemos nuestra divinidad perdida y ayudemos al Demiurgo a desterrar a los Arcontes y a los Ángeles de la Muerte del Elíseo, podremos crear una nueva Metrópolis y la Humanidad conocerá el verdadero Paraíso.


Fuente: Espiral Onirica
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